Nota Roja Digital Sureste

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Buscaron al alcalde y les dieron cita en 15 días… Para ver qué día los atienden; Mientras a Sinopec, Alcántara les vende el agua del pueblo, señalan vecinos

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Moloacán.- En Moloacán, el presidente municipal parece más preocupado por administrar su imagen que por administrar el desastre que tiene enfrente. Mire que decirle a la gente que «ahorita no, joven, venga en 15 días a ver qué día le damos cita», es otro nivel de valemadrismo y soberbia que no se veía más que en tiempos de la transformación.

Las capturas de pantalla compartidas a Nota Roja Digital Sureste por habitantes de Moloacán en grupos vecinales, muestran el nivel de desesperación que existe entre ciudadanos que llevan semanas intentando ser escuchados.

No están pidiendo privilegios, no están exigiendo contratos, no buscan favores, quieren una audiencia con quien se supone fue elegido para atenderlos. La respuesta que recibieron de Eleazar Alcántara, el mismo que intenta hablar como Obrador, lento y con el argot populachero de «austeridad, adversarios, provocaciones y fuero», raya en la burla, mandó decir que dentro de quince días les dirán cuándo podrían atenderlos, ni siquiera una fecha para la reunión. Les dierona fecha para saber cuándo les darán fecha.

Mientras tanto, las calles siguen oscuras, las obras prometidas permanecen en el discurso, los reclamos se acumulan y la sensación de abandono crece en cada colonia y comunidad.

En los grupos vecinales ya no hablan con decepción, hablan con enojo, hablan de firmas, de presión social. Hablan incluso de exigir la salida de quien consideran incapaz de responder a los problemas más básicos del municipio. Por supuesto que Alcántara, como cualquier morenista populista de la escuela de la 4T, negará todo y dirá que es un ataque contra su persona, mientras su propia gente ve como los minimiza y se burla de ellos al llamarlos “adversarios”, ese es el manual, dividir a las familias y catalogarlos entre buenos y malos.

El desgaste político de Eleazar López Obrador, no nació de la nada. Se ha construido día tras día, se alimenta de cada promesa incumplida, de cada ciudadano ignorado y de cada aparición pública donde parece haber más tiempo para las redes sociales que para escuchar a la gente.

También está la escena ocurrida durante el bloqueo relacionado con Sinopec: una mujer le reclamó directamente que había sido insultada en redes por el alcalde tras exigir atención para su colonia. No fue una crítica desde el anonimato, fue un señalamiento de frente, careo con síntoma de la ruptura entre gobierno y ciudadanos.

El negociazo que presumen moloacanecos entre

Alcántara y Sinopec: El agua del pueblo bueno y sabio

Y mientras la población exige respuestas, Sinopec sigue siendo una sombra permanente sobre Moloacán. Una empresa que ha sido señalada por afectaciones, daños y conflictos que siguen sin resolverse completamente. Una empresa alrededor de la cual siguen apareciendo referencias una peor que la otra.

Entre ellas, una que ya circula abiertamente en grupos vecinales: La presunta venta de agua del municipio a la compañía china. Es una acusación grave que requiere claridad inmediata. La comunidad comienza a sospechar que sus recursos terminan beneficiando a una empresa privada mientras las necesidades locales siguen sin atenderse, de ahí que Alcántara presuntamente no deja que toquen a Sinopec, pues tendría negocios con ellos a espaldas de la gente.

Lo peor para el gobierno municipal es que estas versiones prosperan porque existe un vacío de información. De hecho ahora que la autoridad se esconde, las acusaciones llenan el silencio. No hay explicaciones, aparecen rumores, no hay transparencia y nacen las sospechas.

Moloacán tampoco vive precisamente un momento de tranquilidad. Hace apenas unos días hombres armados asaltaron una sucursal bancaria en Villa Cuichapa. Los delincuentes escaparon. La percepción de inseguridad aumenta. Los ciudadanos observan cómo los problemas se multiplican mientras las soluciones brillan por su ausencia. No hay una obra emblemática que cambie la conversación. No hay resultados visibles que compensen el descontento. No hay señales de un gobierno que marque rumbo.

Lo que sí hay es una creciente sensación de que el municipio camina solo.

El pueblo comenzó a organizarse para exigir audiencias, reunir firmas, buscar a la prensa y manifestar públicamente su inconformidad, no se trata de “ataques” ni “adversarios”, simplemente de dejar de buscar salidas y excusas y comenzar a rendir cuentas, no a correr cuando se cuestiona el nepotismo dentro del Ayuntamiento.

Porque ningún alcalde pierde el respaldo ciudadano de un día para otro. Lo pierde cuando la gente toca la puerta una vez y nadie abre. Lo pierde cuando vuelve a tocar y tampoco. Lo pierde cuando la tercera vez le dicen que regrese en quince días para ver si algún día lo reciben.

Y en Moloacán, esa factura política ya empezó a cobrarse.

Álex Cazarín

Desde 2019 soy reportero de calle, a pie, de colonias y lugares cercanos. A partir de 2023, soy titular del medio Nota Roja Digital Sureste, especializado en la cobertura de la nota policiaca en el sureste del estado de Veracruz.

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