*El choapense Esteban Ramírez Zepeta intenta cada que puede, hablar lento y aburrido como Andrés Manuel, insiste en declarar que Morena atraviesa un momento de fortaleza, de unidad, de organización, los acontecimientos recientes cuentan una historia distinta.
*El municipio que vio nacer políticamente a Esteban Ramírez Zepeta terminó enviando uno de los mensajes más duros para Morena cuando la ciudadanía habló en las casillas y los resultados dejaron un escenario que pocos dentro del partido imaginaron…
*El verdadero problema para Morena no es que sus adversarios lo critiquen, ya no, ahora el problema es, que sus propios seguidores los ven fallar y equivocarse de la peor manera, máximo cuando todavía tienen el coraje de negar lo que hacen a la vista del pueblo.
Álex Cazarín
Las Choapas.- Hay una vieja máxima en política que dicta que «se puede engañar a algunas personas durante algún tiempo, pero no a todos para siempre». El mentiroso sabe, a veces no, cuando es un problema crónico de mitomanía.
Durante un sexenio completo millones de mexicanos escucharon frases como «yo tengo otros datos», mientras investigaciones periodísticas exhibían casos de corrupción peores y más vomitivas que las del PRI y el PAN juntas, fallas administrativas y decisiones cuestionables, como SEGALMEX, que duplicó la Estafa Maestra de 7 mil 670 millones de pesos robados en 17 mil millones de pesos.
En lugar de responder a los señalamientos, el blanco terminó siendo quien preguntaba. El periodismo dejó de ser un contrapeso para convertirse, desde la narrativa oficial, en el enemigo.
Esa forma de ejercer el poder no terminó con el cambio de administración. Al contrario, parece haberse convertido en un método que hoy reproducen dirigentes estatales convencidos de que repetir un mensaje basta para convertirlo en verdad.
En Veracruz, el ejemplo más visible es Esteban Ramírez Zepeta.
Además de que el choapense intenta cada que puede, hablar lento y aburrido como Andrés Manuel, insiste en declarar que Morena atraviesa un momento de fortaleza, de unidad, de organización, los acontecimientos recientes cuentan una historia distinta.
No se trata de la opinión de la oposición ni de rumores en redes sociales, se trata de hechos documentados, videos que circularon ampliamente esta semana y un ambiente político que resulta cada vez más difícil de ocultar.

Hace unos días en Tatahuicapan, las imágenes hablaron por sí solas. Lo que pretendía ser un acto político terminó convertido en un episodio de rechazo ciudadano.
Los videos muestran reclamos, empujones y una salida precipitada del dirigente estatal y pese a ello, el discurso oficial continúa siendo el mismo: No pasa nada, todo marcha bien, el partido permanece unido y la dirigencia conserva el control.
¿Control de qué? ¿Con quién hablan?
El dirigente del partido en Veracruz fue recibido con protestas en distintos municipios desde antes, no solo en Tatahuicapan, basta recordar que en Las Choapas, su tierra, su casa, su fortaleza y bastión no ha puesto un pie desde la derrota del partido en un 99% luego del desastre dejado por la ahora secretaria de salud de Veracruz, Mariela Hernández García, quien tan solo del 2022 al 2024 debe 100 millones de pesos al estado que no se han comprobado durante su administración y lo que falta del 2025
¿Cuál organización? ¿La del partido que tiene que colgarse de los morrales de Jesús Uribe para decir que vuelven a tener el control en Las Choapas?

Las elecciones recientes dejaron señales que cualquier partido con autocrítica o por lo menos con sentido común, analizaría con seriedad. De nuevo, la respuesta parece haber sido la misma de siempre, como si no tuvieran voz propia o libertad para pensar: minimizar los resultados, responsabilizar a factores externos y sostener que el movimiento continúa más fuerte que nunca. De nuevo, ¿a quién le hablan? o lo que esperan es caer todavía más de la gracia de sus propios seguidores como sucedió en Tatahuicapan y otros municipios?
Las Choapas no es estúpida,
el costo político es durísimo
El municipio que vio nacer políticamente a Esteban Ramírez Zepeta terminó enviando uno de los mensajes más duros para Morena cuando la ciudadanía habló en las casillas y los resultados dejaron un escenario que pocos dentro del partido imaginaron hace apenas unos años cuando el «efecto Obrador» estaba en su apogeo.
Paradójicamente, después de ese revés político, la presencia del dirigente en su tierra natal se volvió prácticamente inexistente. Queda la impresión de que resulta más sencillo recorrer municipios donde aún existe margen para el discurso que enfrentar a quienes conocen de cerca las promesas incumplidas, el desgaste del gobierno municipal y el costo político que dejó esa administración.
El verdadero problema para Morena no es que sus adversarios lo critiquen, ya no, ahora el problema es, que sus propios seguidores los ven fallar y equivocarse de la peor manera, máximo cuando todavía tienen el coraje de negar lo que hacen a la vista del pueblo.
Déjese de tonterías porque todos los partidos enfrentan oposición, las alarmas deberían estar encendidas en Morena ahora que incluso a su propia militancia los increpa y dejaron de creer la propaganda descarada.
La historia política está llena de partidos que confundieron el aplauso de sus círculos cercanos con el sentir de la ciudadanía, ahí está el PRI. Todos terminaron igual: sorprendidos por derrotas que, en realidad, llevaban años gestándose.
Negar un problema nunca lo resuelve, ignorar el descontento ciudadano no lo desaparece y repetir una narrativa de fortaleza tampoco modifica los resultados que arrojan las urnas ni las escenas que quedan registradas en video.
El mayor riesgo para Morena en Veracruz no sea la oposición,su principal adversario es esa costumbre de mirar mentirle a la gente, porque no somos tontos, podrán matar silenciar los medios que quieran, pero no se mata la verdad ni se tapa el sol con un dedo.
Álex Cazarín
Nota Roja Digital Sureste