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Hay ramas que ya es momento de podar en el Ayuntamiento de Las Choapas

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*Los árboles no se secan porque tengan hojas, se secan porque permiten que las ramas enfermas consuman la fuerza de las sanas, toda administración necesita una poda de vez en cuando, no por venganza, no por capricho sino porque gobernar también implica tener la firmeza de reconocer cuándo alguien dejó de sumar y comenzó a restar.

*Porque mientras hay jóvenes profesionistas, abogados, ingenieros, administradores y ciudadanos preparados esperando una oportunidad para demostrar capacidad y construir una carrera limpia en el servicio público, existen funcionarios que parecen creer que el cargo les da permiso para hacer lo que quieran, publicar lo que quieran o protagonizar los escándalos que quieran.

Álex Cazarín

Las Choapas.- Los gobiernos no se desgastan únicamente por la oposición. Muchas veces terminan erosionándose por culpa de quienes, desde adentro, olvidan que el cargo que ocupan no les pertenece; es un préstamo que les hizo la ciudadanía.

La administración de Jesús Uribe Esquivel no está exenta de ese problema.

En apenas unos meses, dos casos han dejado claro que dentro del Ayuntamiento existen servidores públicos que simplemente no entienden el peso de la responsabilidad que asumieron y que, lejos de sumar, terminan convirtiéndose en una carga para un gobierno que intenta sacar adelante su proyecto.

El primer caso tiene nombre y apellido: el regidor séptimo, Víctor Frías Prieto.

Su paso por el Cabildo comenzó de la peor manera. A finales de 2025, cuando todavía ni calentaba la silla, utilizó sus redes sociales para alentar a jóvenes a consumir bebidas alcohólicas en la vía pública, minimizando un Bando de Policía y Buen Gobierno que desde 2024 establece claramente que esa conducta constituye una falta administrativa.

Un representante popular no puede invitar a violar el reglamento que él mismo está obligado a respetar y hacer respetar.

Pero aquello no fue suficiente.

Hace apenas unos días escribió en sus redes sociales:

«No había deseado tanto una fecha en mi vida, pero deseo tanto que sea 12 am de la madrugada del 1 de enero de 2030.»

El mensaje fue interpretado por la mayoría como un deseo anticipado de que terminara la administración municipal.

Después vino la entrevista con Comunicación Social del Ayuntamiento, donde aseguró que todo había sido una «malinterpretación», que él sí piensa en su futuro y que no quiso decir lo que todo mundo entendió.

El problema de las redes sociales es que no hablan por accidente.

Uno escribe lo que piensa.

Y cuando la reacción pública es negativa, no basta decir que los demás entendieron mal.

Eso no es asumir responsabilidad; eso es intentar escapar de las consecuencias de las propias palabras.

Tan evidente fue el malestar que el propio alcalde Jesús Uribe, durante un evento público y frente a las cámaras, lanzó un mensaje que difícilmente pudo interpretarse de otra manera:

«Tenemos gente que ya no está conforme en su área y está cansado; les serviría de terapia irse al vivero… que se pongan a chambear.»

Cuando un presidente municipal tiene que exhibir públicamente el desgaste o la apatía de integrantes de su propio equipo, es porque el problema ya dejó de ser interno.

El segundo episodio tampoco ayuda a la imagen del Ayuntamiento.

La oficina de la juez calificadora, la licenciada Elena Callejas, terminó convertida en escenario de una riña entre un oficial de la Policía Municipal y quien era director del INJUVE.

Ambos fueron detenidos y, presuntamente, dados de baja tras el escándalo.

Este medio pudo constatar los daños ocasionados: mobiliario destrozado y hasta una grieta en la pared como resultado del enfrentamiento.

Los hechos nunca fueron difundidos oficialmente debido a la premura con la que intentaron resolver el incidente, pero fueron del conocimiento público.

Y, francamente, tampoco hacía falta un boletín.

Las paredes hablan por sí solas.

No importa cuáles hayan sido los motivos personales del pleito.

Lo verdaderamente grave es que dos funcionarios terminaran protagonizando semejante espectáculo dentro de oficinas donde diariamente acuden ciudadanos esperando encontrar orden, legalidad y autoridad.

¿Qué confianza puede inspirar una administración donde quienes deben poner el ejemplo terminan comportándose como si estuvieran arreglando cuentas en una cantina?

Aquí no se trata de golpear, al contrario.

Precisamente porque un gobierno también se mide por la calidad de las personas que lo rodean, es momento de tomar decisiones.

Porque mientras hay jóvenes profesionistas, abogados, ingenieros, administradores y ciudadanos preparados esperando una oportunidad para demostrar capacidad y construir una carrera limpia en el servicio público, existen funcionarios que parecen creer que el cargo les da permiso para hacer lo que quieran, publicar lo que quieran o protagonizar los escándalos que quieran.

Y eso resulta ofensivo para quienes sí tienen vocación de servicio, un mal funcionario no sólo cobra un sueldo, le cuesta credibilidad al gobierno, le cuesta confianza al alcalde, le cuesta respeto a la institución y termina ensuciando el trabajo de cientos de empleados municipales que sí llegan temprano, cumplen con su responsabilidad y entienden que servir al pueblo no es un favor, sino una obligación.

Los árboles no se secan porque tengan hojas, se secan porque permiten que las ramas enfermas consuman la fuerza de las sanas, toda administración necesita una poda de vez en cuando, no por venganza, no por capricho sino porque gobernar también implica tener la firmeza de reconocer cuándo alguien dejó de sumar y comenzó a restar.

Jesús Uribe todavía está a tiempo de hacerlo.

Porque al final, los ciudadanos no recordarán cuántas veces un funcionario pidió disculpas o dijo que «lo malinterpretaron».

Recordarán quién decidió conservarlo en el cargo.

Sumario: Y hay otros que hasta favores a particulares hacen a la vista de todos… pero eso, lo tocaremos en otro espacio.

Álex Cazarín

Desde 2019 soy reportero de calle, a pie, de colonias y lugares cercanos. A partir de 2023, soy titular del medio Nota Roja Digital Sureste, especializado en la cobertura de la nota policiaca en el sureste del estado de Veracruz.

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