Álex Cazarín
Las Choapas.- El pasado 5 de mayo del 2026, la gobernadora Rocío Nahle dijo frente a medios de comunicación del estado sobre el desastre del pozo Krem-1: «Hace poco me dio un reporte Ramos Alor y Mariela, no tenemos afectaciones a la salud». Mariela es Mariela Hernández García, es actualmente secretaria de Salud de Veracruz y apenas hace seis meses, era alcaldesa de Las Choapas.
Durante semanas aquella afirmación funcionó como certificado político de «tranquilidad» para los choapenses: Si la Secretaría de Salud ya había revisado el asunto y la titular aseguraba que no había afectaciones, entonces aparentemente no había nada más que discutir, de acuerdo con la gobernadora.

Hoy estamos seguros de dónde salió semejante certeza.
La respuesta entregada por Servicios de Salud de Veracruz, SESVER, al folio de solicitud de transparencia 951153826000322, en poder de este medio de comunicación, entregada este martes 18 de agosto del 2026, consta de 17 páginas y fue integrada con contestaciones de diferentes áreas: Dirección de Atención Médica; Dirección de Planeación y Desarrollo; Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios, a través de la Subdirección de Evidencia y Manejo de Riesgos y el Departamento de Salud Ambiental; y Dirección de Salud Pública, mediante la Subdirección de Prevención y Control de Enfermedades y el Departamento de Vigilancia Epidemiológica.
Lo que contienen esas 17 páginas no demuestra que no existieron afectaciones a la salud por KREM-1, demuestran, en todo caso, que SESVER no tiene registrados casos oficialmente asociados al contacto o exposición a hidrocarburos dentro de los sistemas y periodos que consultó. No confudir una cosa con otra.

¿No tenemos casos…
o no buscaron?
La parte más importante aparece hasta las páginas 16 y 17 de la respuesta, dentro del documento elaborado por la Dirección de Salud Pública, se especifica que correspondió responder a la Subdirección de Prevención y Control de Enfermedades y al Departamento de Vigilancia Epidemiológica.
SESVER explica que revisó el Sistema Único de Información para la Vigilancia Epidemiológica, SUIVE, de las semanas epidemiológicas 10 a la 26 de 2026 y señala que la Unidad Médica Móvil Caravana Coronel Adalberto Tejeda “no registra casos por contacto o exposición a hidrocarburos”. Eso es exactamente lo que dice el documento.
El dato existe y no tiene sentido buscarle otra interpretación, pues en ese sistema no había casos registrados, sin embargo, en la página 17 empieza el problema.
SESVER informa que el 12 de mayo de 2026 personal de la Jurisdicción Sanitaria número XI de Coatzacoalcos, compuesto por y cito: «dos médicos, una enfermera y un polivalente», realizaron un recorrido por los ejidos Francisco Villa, El Nacimiento y Lázaro Cárdenas “a fin de otorgar atenciones médicas”. La misma hoja añade inmediatamente que “la población no demandó atención”.

Unos renglones después, cuando SESVER responde expresamente cuántas personas fueron atendidas durante las acciones relacionadas con la contingencia, contesta: “Sin personas atendidas”. Y cuando se le pide el registro estadístico de signos, síntomas o diagnósticos detectados, responde: “Ningún padecimiento registrado por este evento”.
Finalmente afirma que durante el recorrido “no detectaron personas enfermas” y que el SUIVE de las unidades cercanas tampoco reportaba casos relacionados con contacto o exposición a hidrocarburos. Todo esto está concentrado en la página 17.
Para que se entienda y lo vamos a explicar, dicen que fueron… ¿pero no atendieron a nadie? Póngale, querido lector, especial atención a lo que ellos mismos declaran.
Mandaron cuatro trabajadores de Salud un día de mayo a tres localidades. La propia dependencia reconoce que no atendieron a ninguna persona. Después, el hecho de no tener pacientes atendidos termina acompañado de la conclusión de que no hubo padecimientos registrados por el evento. LO DICE SU PROPIO DOCUMENTO.
Si no hubo pacientes atendidos, el resultado de “cero padecimientos registrados” puede ser administrativamente correcto, pero difícilmente constituye por sí mismo un estudio capaz de establecer el estado de salud de toda una población expuesta durante meses de la contingencia petrolera.
SESVER no presenta en esas páginas una muestra poblacional examinada, no informa cuántos habitantes fueron valorados clínicamente porque, según su propia respuesta, fueron CERO, no presenta estudios de laboratorio practicados a pobladores, no ofrece biomonitoreos, análisis toxicológicos ni seguimiento médico longitudinal.
Mariela Hernández podía informarle a la gobernadora que no había casos registrados en el SUIVE. Eso es lo que el expediente respalda, pero convertirlo en “no hay afectaciones a la salud” ya es otra cosa.
Y todavía hay más.
En la página 12 del expediente, dentro del “Informe de Actividades Pozo Petrolero I KREM-1 Las Choapas, Veracruz”, elaborado por la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios, aparece la ficha correspondiente a Ignacio López Rayón. Ahí el propio personal de SESVER dejó asentado textualmente que “la población informó haber recibido atención por brigadas médicas de los Servicios de Salud de Veracruz (SESVER) y de Petróleos Mexicanos (PEMEX)”.

Cinco páginas después, la Dirección de Salud Pública responde oficialmente: “Sin personas atendidas”.
Puede existir una explicación. Quizá fueron otras brigadas, otras fechas, otro tipo de atención o registros que se encuentran en otra unidad administrativa. Precisamente por eso llama la atención que la Secretaría de Salud no lo aclare. En su mismo expediente aparecen habitantes que dijeron haber recibido atención de SESVER y, al momento de contabilizar personas atendidas por la contingencia, la cifra es cero.
Para una dependencia que pretende transmitir certeza científica, comenzar por no poder explicar cuántas personas atendió es un error garrafal, especialmente porque la gobernadora de ahí tomó su declaración, que todo estaba bien porque los que fueron, dijeron eso.
SESVER y su paseo
turístico en Las Choapas
En la página 6, la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios, Subdirección de Evidencia y Manejo de Riesgos, Departamento de Salud Ambiental, informa que realizó visitas de campo a Constitución Mexicana, Ignacio López Rayón, Las Cruces y Las Mañanitas, en coordinación con el Departamento de Regulación Sanitaria de la Jurisdicción XI de Coatzacoalcos. Dice que el objetivo era “determinar posibles afectaciones a la salud de los habitantes aledaños al pozo denominado KREM-1”.
El informe comienza en la página 8 y afirma que su objetivo principal es “identificar y evaluar el área afectada”. Presenta cinco localidades alrededor del pozo, sus supuestos números de habitantes, coordenadas y distancias.
¿Entonces qué hizo SESVER?
Las siguientes páginas muestran entrevistas, recorridos, observaciones de pozos, fotografías, comentarios de habitantes, una medición de cloro residual y recomendaciones sanitarias. No aparecen análisis toxicológicos de la población. Tampoco aparecen resultados de laboratorio sobre hidrocarburos en agua, suelo o sangre. No se presenta una evaluación clínica sistemática de personas expuestas.
La página 9, correspondiente a El Nacimiento de Arroyo Grande, es particularmente reveladora. SESVER anota que el agua de uso y consumo doméstico proviene principalmente de pozos artesianos, aproximadamente uno por cada una de las cien viviendas que estimaron en la comunidad. Después señala que, durante la inspección de algunos pozos, “no se identificó presencia de olores ni evidencias visibles de hidrocarburos”.
Eso es una inspección visual y olfativa, no es un análisis químico. Vinieron a ver y oler nada más, de los estudios y pruebas ni hablamos.

No encontrar una película aceitosa sobre el agua o no percibir olor a combustible cuando llega el personal sanitario no equivale a demostrar mediante laboratorio que el agua está libre de contaminantes relacionados con hidrocarburos. A estas alturas uno esperaría que una Secretaría de Salud lo supiera sin necesidad de explicárselo.
La página 10, dedicada a Las Mañanitas, resulta todavía más preocupante. Ahí SESVER describe que la principal fuente de abastecimiento son cuatro manantiales u “ojos de agua” provenientes del cerro. Después escriben algo extraño: debido a que se trata de captaciones superficiales, “se considera pertinente evaluar la calidad del agua, particularmente durante la temporada de lluvias, con el propósito de descartar posibles afectaciones derivadas del arrastre de contaminantes”. También deja asentado que el agua destinada al consumo “no recibe ningún proceso de desinfección”. Eso lo dice SESVER, no los habitantes de los ejidos.
La propia autoridad sanitaria reconoció que era pertinente evaluar la calidad del agua para descartar contaminantes, pero aunque lo pedimos vía transparencia no entregaron esa evaluación. No aparece en las 17 páginas entregadas.
No hay resultados de laboratorio de esos manantiales que permitan saber qué buscaron, qué sustancias fueron analizadas, qué concentraciones encontraron o si efectivamente descartaron contaminación relacionada con KREM-1.
En cambio, en la página 12, correspondiente a Ignacio López Rayón, SESVER sí muestra una prueba. Determinó la concentración de cloro residual libre mediante el método DPD-1 y obtuvo 0.0 partes por millón.
Ese resultado es importante porque significa que al momento de la medición no había cloro residual en la red que analizaron. Pero esa prueba no busca hidrocarburos. No demuestra que el agua estuviera contaminada por KREM-1, pero tampoco demuestra que estuviera libre de contaminación petrolera. Es una prueba de cloro.

Y ahí termina el análisis de agua que SESVER decidió mostrar en su respuesta. De cloro, no de hidrocarburos en el agua.
La página 10 contiene otro dato que debería interesarle particularmente a Mariela Hernández. Durante el recorrido en Las Mañanitas, SESVER observó la instalación de una estación para la medición de gases contaminantes, perteneciente al Laboratorio del Sistema de Combustión y Medición de Calidad del Aire del Instituto Mexicano del Petróleo. En esa misma ficha, los habitantes dijeron que, dependiendo de la dirección del viento, percibían una nube de humo proveniente de la zona del incidente.

La solicitud de transparencia pidió expresamente “los resultados de cualquier monitoreo, vigilancia epidemiológica, muestreo o estudio realizado para determinar posibles afectaciones a la salud relacionadas con el incidente”.
Pues ahí había una estación midiendo gases contaminantes y para variar, los resultados no viene aunque pedimos algún estudio o examen.
No sabemos por esta respuesta qué gases midió el Instituto Mexicano del Petróleo, cuáles fueron las concentraciones encontradas, durante qué periodo operó el equipo, si existieron picos, si hubo sustancias por encima de valores de referencia o si todo estuvo dentro de parámetros normales. SESVER reconoce la existencia del monitoreo, pero la documentación entregada no contiene los resultados.
Todo mundo vio y
olió, menos SESVER
En la página 10, habitantes de Las Mañanitas reportan humo procedente del pozo, pero SESVER aclara que durante la visita no percibió olores ni condiciones semejantes. En la página 12, habitantes de Ignacio López Rayón vuelven a señalar que, dependiendo de la dirección del viento, perciben una nube de humo proveniente de la zona del incidente; SESVER vuelve a aclarar que durante su visita no detectó esas condiciones.
En la página 13, correspondiente a Las Cruces, ocurre exactamente lo mismo. Los habitantes informaron que, dependiendo de la dirección del viento, percibían una nube de humo proveniente del área del incidente. SESVER vuelve a escribir que durante la visita no percibió olores ni las condiciones ambientales descritas por la población.
Tres comunidades reportaron humo, pero la conclusión institucional parece descansar repetidamente en que cuando llegó el funcionario, en ese momento, no olía.



Eso no refuta lo dicho por la gente. En realidad, el mismo informe oficial deja documentado que habitantes de varias comunidades denunciaron ante SESVER la presencia de humo procedente de KREM-1.
Después vienen errores que vuelven todavía más difícil tomar el “Informe de Actividades” como un trabajo riguroso.
No saben ni cuántas
personas ni donde se ubican
En la página 8, SESVER coloca una tabla general con la población de las comunidades evaluadas. Registra 630 habitantes en Ignacio López Rayón; 330 en El Nacimiento; 176 en Las Cruces; 96 en Constitución Mexicana y 60 en Las Mañanitas. La suma es de 1,292 habitantes.
Pero en las fichas las cifras cambian de una hoja a otra, pues en la página 9, El Nacimiento ya no tiene 330 habitantes, sino 400. En la página 10, Las Mañanitas pasa de 60 a 173 habitantes. En la página 12, Ignacio López Rayón cambia de 630 a 655. En la página 13, Las Cruces pasa de 176 a 230. Y en la página 14, Constitución Mexicana, que originalmente aparecía con 96 habitantes, termina con 230.
Las fichas suman mil 688 personas, son 396 habitantes de diferencia dentro del mismo informe, no están, se les perdieron.





En un documento cuyo propósito declarado es identificar y evaluar el área afectada por una contingencia petrolera, SESVER no logró mantener consistente ni siquiera el número de personas que habitan las comunidades estudiadas.
Las coordenadas
tampoco cuadran
En la tabla general de la página 8, El Nacimiento y Las Mañanitas aparecen con las mismas coordenadas geográficas: 17.55748 norte y -93.83246 oeste, pese a tratarse de comunidades diferentes.
Después, en las fichas individuales de las páginas 13 y 14, Las Cruces y Constitución Mexicana aparecen nuevamente con coordenadas idénticas: 17.474288 y -93.822870.
Probablemente sean errores de captura. Pero esa explicación no mejora demasiado las cosas. Un informe utilizado para valorar una emergencia sanitaria alrededor de un pozo petrolero contiene inconsistencias tanto en la población expuesta como en la ubicación geográfica de las comunidades.
Y con este nivel de rigor se transmitió políticamente que no había afectaciones a la salud.
¿Quieres saber?
¡Pues busca en 2025!
La Dirección de Planeación y Desarrollo, en las páginas 2, 3 y 4, contestó que buena parte de información sobre egresos hospitalarios, urgencias médicas y prestación de servicios podía consultarse en los llamados Cubos Dinámicos. En la página 3 reconoce que esos sistemas contienen información oficial definitiva solamente hasta 2025, mientras que la correspondiente a 2026 tiene carácter preliminar y se encuentra sujeta a actualización.
La solicitud no preguntaba cuántas urgencias hubo en Veracruz en términos generales. Preguntaba específicamente qué ocurrió con la población expuesta al KREM-1.

Más importante todavía: en la página 4, la Dirección de Planeación y Desarrollo reconoce que, derivado de los hechos relacionados con el pozo y como parte de las acciones de vinculación intersectorial, SESVER remitió diversos oficios a instituciones del sector. Enumera al IMSS Regional Veracruz Norte, IMSS Regional Veracruz Sur, IMSS-Bienestar Coordinación Estatal Veracruz, ISSSTE Veracruz, Petróleos Mexicanos, Secretaría de Marina Primera Región Naval y Secretaría de la Defensa Nacional, Comandancia de la 29/a Zona Militar.
Esos documentos fueron solicitados expresamente y tampoco fueron anexados.
Se trató de un chilaquil, una maraña que ni ellos entiende, pues resulta que una Dirección no tiene la información porque corresponde a IMSS-Bienestar; otra manda a consultar plataformas generales; otra hace un recorrido de campo y dice que buena parte de lo solicitado no es de su competencia; Salud Pública revisa registros epidemiológicos y reporta cero casos; una brigada acudió un día de mayo pero no atendió a nadie.
Habitantes dijeron al mismo SESVER haber recibido atención; las comunidades reportaron humo; SESVER reconoció que hacía falta evaluar agua para descartar contaminantes; había un equipo midiendo gases cuyos resultados no fueron entregados; existen oficios interinstitucionales que tampoco aparecen; y el informe contiene cifras contradictorias de habitantes y coordenadas repetidas.
Eso es lo que existe detrás de la frase “Mariela me dijo que no hay afectaciones a la salud”.
La Secretaría puede sostener, con base en el expediente, que no encontró registros epidemiológicos oficiales de casos relacionados con exposición a hidrocarburos dentro del periodo revisado.
Lo que estas 17 páginas no permiten sostener con la misma contundencia es que se haya demostrado que los habitantes no sufrieron afectaciones.
Para demostrar eso hacía falta mucho más que llegar un día, preguntar, mirar pozos, tomar fotografías, medir cloro y anotar que durante la visita no olía a hidrocarburo.
Después de meses de una contingencia petrolera, Las Choapas merecía saber qué había en el aire, qué había en el agua y qué ocurrió en el organismo de las personas expuestas. Merecía análisis, resultados, seguimiento y datos perfectamente identificados.
En cambio recibió un expediente donde hasta el número de habitantes cambia de una página a otra.
En mi opinión personal, se trató de un informe «hecho con las patas», como todo lo que ha tocado la «transformación».
Álex Cazarín