*Nos contó un jefe policiaco del estado, entre café y una plática bastante seria, que cuando se le preguntó a las autoridades de Las Choapas, por qué de los ejecutados recientes, el robo de vehículos y asaltos diarios a los OXXOs´ (porque era uno o dos al día), cierta funcionaria saltó de su asiento, bien ofendida, con un: «Allá no tenemos medios de comunicación… esos ni medios son».
*Suena muy «Cuatrotetero» si me lo preguntan, correr para proteger el delito y pegarle a los medios de comunicación, minimizarlos o ya de plano, tomar el papel de víctima para no encarar el problema del crimen.
*Si alguien roba una cartera el lunes y el martes descubrimos quién fue, el hecho no se vuelve irrelevante porque hayan transcurrido 24 horas.
Álex Cazarín
Las Choapas.- Pasa algo verdaderamente curioso en el ambiente político de Las Choapas, cuando sirves al régimen eres un medio de comunicación y cuando no, ni medio eres desde la opinión y punto de vista de la 4T; este no es un señalamiento con dolo, déjame y te explico el por qué.
Nota Roja Digital Sureste nació en 2023, en plena pandemia, durante los días más críticos de arraigo social que, entre otras cosas, nos forzó a caminar de la mano de un proyecto personal que podría decirse, se afinó desde 2017 y más aún en 2019, en una redacción de prestigio como lo es Diario Presencia Sureste. Las cosas como son.
Para esas fechas, de 2023 al 2025, todos los medios de comunicacion fuimos testigos de una administración contradictoria, incoherente, incongruente, errática, caótica, ambivalente y hasta cierto punto, paradójica, donde lo mismo hoy era un: «la doctora les invita a la conferencia de prensa» y alrato nos enteramos que en plena Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz y Seguridad, esa prensa ya no existía.
Así mismo, pues acá nos contó un jefe policiaco del estado, entre café y una plática bastante seria, que cuando se le preguntó a las autoridades de Las Choapas, por qué de los ejecutados recientes, el robo de vehículos y asaltos diarios a los OXXOs´ (porque era uno o dos al día), cierta funcionaria saltó de su asiento, bien ofendida, con un: «Allá no tenemos medios de comunicación… esos ni medios son», ofendida, molesta, incómoda pues, pero nos llamó la atención que no contestó el por qué de los delitos sino prefirió arremeter contra quienes informamos de los hechos.
Suena muy «Cuatrotetero» si me lo preguntan, correr para proteger el delito y pegarle a los medios de comunicación, minimizarlos o ya de plano, tomar el papel de víctima para no encarar el problema del crimen.
De hecho, cuando terminaba el cuatrienio guinda en Las Choapas, algunos de sus mismos funcionarios me alertaron de manera personal: «Ten cuidado, dice __ que empezando enero, van por tus cuentas, van a tirar mie a, hasta se pusieron de acuerdo cuántas cuentas por cabeza», no para ofrecer argumentos, solo para injuriar.
Cabe mencionar que en este medio de comunicación jamás se ha hecho un comentario en contra del físico de una persona, de algún funcionario por el hecho de ser mujer, varón o lo que se perciba, al contrairo, se habla directamente de gestión, números, hechos en video o fotografías, parece que ese esel talón de aquiles de los bots por desición.
Y no porque sean falsos los perfiles, pues los hay quienes deciden replicar en un copia y pega, los comentarios burlones de quienes no pueden hilar dos ideas juntas.
Lo anterior, ya que todo apuntaba a que no era simple chisme de pasillo ni un comentario para asustarme, pues inmediatamente se habla de un tema que perjudique a la pasada administración, aparecen los defensores espontáneos del pasado, molestos, ofendidos pero eso sí, siempre para atacar el físico de este simple reportero de calle, no una cifra, no un documento que avale la inocencia de los señalamientos muchas veces graves de sus amigos funcionarios, no, siempre contra el físico o el trabajo de este reportero de banqueta. Y está bien, lo entiendo.
No tienen cargo público (o no sabemos), no dan la cara, no explican de dónde sacan sus argumentos y, en algunos casos, ni siquiera parecen tener una vida digital más allá de entrar a una publicación para repetir exactamente lo mismo: “eso ya es viejo”, “ya aburre”, “siempre hablan de lo mismo”, “dejen trabajar”. ¿Y la mentira? No veo un argumento sólido o una prueba de nuestras supuestas mentiras.
Qué maravilla de ciudadanía anónima, que sincronización tan perfecta, qué casualidad que el hartazgo les aparezca justamente cuando se habla de dinero, caminos y presuntos cobros a productores. De tranzas.
Porque resulta que en 2025, durante la administración de Mariela Hernández García, ganaderos y habitantes de comunidades rurales denunciaban que tenían que aportar alrededor de 15 mil pesos para el diésel con el propósito de que se realizaran trabajos de rehabilitación de caminos.
Ahí están los videos, no uno, varios donde incluso señalaban que les mandaron escombros de varias toneladas, enteros de los que arrancaban de las calles en construcción en la zona urbana y los mandaban a los caminos rurales, para que ellos, los campesinos, los picaran con marros para rellenar sus propios baches. ¿Por qué no defender al indefenso? ¿Por qué el malestar de ver a la Cuarta, exhibida como lo que es, una decepción para el ciudadano?
En Nuevo Castrejón, la semana pasada las denuncias fueron todavía más específicas: se hablaba de cantidades de entre 25 y 30 mil pesos como “cooperación” solicitada por el Ayuntamiento de la administración pasada. Eso no lo inventó Facebook, no apareció de la nada en una página de noticias. Fueron ciudadanos los que señalaron el problema de frente, hablaron de cara a la cámara, no detrásde un perfil falso con la foto de Gokú o una flor genérica de Google.
Ahora, en una reunión reciente, el secretario del Ayuntamiento, Jorge Luis López Aguilar, afirmó que “se acabó el negociazo” y explicó que el esquema actual es distinto: siete comunidades se organizan para cubrir en conjunto alrededor de 9 mil pesos destinados a la alimentación y hospedaje de los operadores de la maquinaria mientras realiza los trabajos de rastreo, no para «el inge» que recaudaba «para ellos», palabras textuales de los denunciantes ante las cámaras. Es decir, una aportación colectiva entre decenas de vecinos, no una cuota de miles de pesos cargada individualmente a cada productor o a una sola comunidad.
La diferencia no es precisamente de centavos…
entonces aparece el ejército de los “ya aburre”
Es fascinante cómo funciona esta defensa. Nadie llega con recibos para demostrar que las acusaciones eran falsas, nadie presenta documentos que expliquen cuánto se recaudó, quién recibió el dinero, quién autorizó las aportaciones o en qué se gastaron. Nadie dice: “Aquí están las cuentas, aquí están los comprobantes y aquí está la documentación que demuestra que todo fue transparente”. No.
Lo que aparece es algo mucho más sencillo y barato, muy barato: descalificar al que habla: «Dile a tu patrón que te ponga el otro ojo…», arremeter contra una discapacidad, como si este argumento fuese una verdad absoluta que contradiga las acusaciones que se hacen a plena luz del día, con el rostro de frente; no hay una defensa de un punto de vista, solo un golpeteo verbal que no alcanza para más, la materia gris no es lo suficientemente espesa como para albergar una idea menos abstracta.
Y ahí entran los perfiles de los defensores con una narrativa muy específica: que el asunto debe olvidarse porque “ya pasó”, no, señores, que haya pasado no significa que esté aclarado.
Si alguien roba una cartera el lunes y el martes descubrimos quién fue, el hecho no se vuelve irrelevante porque hayan transcurrido 24 horas. Si una administración cobró dinero a ciudadanos de manera irregular, suponiendo que eso pueda acreditarse, tampoco se convierte mágicamente en una práctica honorable porque cambió el calendario.
El tiempo no lava las cuentas públicas.
A nivel nacional, la pelea por controlar la conversación digital dejó de ser una fantasía. Claudia Sheinbaum ha denunciado campañas coordinadas de cuentas falsas y bots en redes sociales, incluso desde el propio Gobierno Federal se han señalado operaciones digitales destinadas a posicionar tendencias y atacar políticamente a la Presidencia. Del otro lado, también ha habido acusaciones de redes artificiales utilizadas para favorecer determinadas narrativas políticas.
Rocío Nahle, por su parte, también ha denunciado públicamente la existencia de perfiles falsos que utilizaban su nombre y su identidad para difundir contenido. Es decir, todos conocen el juego.
Todos saben que las redes sociales pueden utilizarse para fabricar una percepción. Todos saben que una docena de personas reales puede generar una conversación legítima, pero también saben que una estructura coordinada puede hacer parecer que cientos o miles de ciudadanos piensan exactamente lo mismo.
La diferencia está en que aquí no necesitamos inventar un ejército de bots y lo saben, por eso cala, por eso duele en la espinilla cada investigación, cada entrevista, cada número avalado ya sea por el ORFIS o dependencia pública.
Por eso resulta tan ridículo que pretendan vender la idea de que hablar de los cobros denunciados es una obsesión periodística. No, no es obsesión, se le llama seguimiento y ese, ese es nuestro trabajo.