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INE y Morena: Se prepara el terreno para un mega fraude en 2027

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*Durante la elección judicial de 2025, el INE dejó sin efectos los resultados de 818 casillas por distintas irregularidades, OCHOCIENTAS. En 476 de ellas se encontraron precisamente boletas sin dobleces. Es decir, el Instituto ya tuvo enfrente el problema, reconoció su gravedad y actuó contra él.

*El representante del PRI acusó directamente que la modificación abría la puerta a convalidar boletas planchadas, mientras la representación de Morena salió a confrontar los señalamientos. ¿Por qué les importa tanto que se abrá ese chiquero? ¿Ya tienen a los puercos listos? ¿Ya no basta regalar dinero o hacer campañas anticipadas a plena luz del día, burlándose de la inteligencia ciudadana?

Álex Cazarín

Las Choapas.- Pese a que muchos no gustan de la realidad, me ha tocado ver que hay decisiones que pueden explicarse con tecnicismos, artículos, competencias y discursos de veinte minutos. Pero hay otras que, por más vueltas jurídicas que se les den, terminan chocando contra algo mucho más sencillo: el sentido común, la realidad pues.

Una boleta electoral se entrega al ciudadano, éste vota en secreto, la dobla y la introduce por la ranura de una urna. Así está diseñado el procedimiento. Si después aparece dentro del paquete una boleta completamente lisa, sin señales de haber sido doblada, algo no cuadra.

No lo digo yo. Lo dijo dentro del propio Consejo General del INE el consejero Uuc-kib Espadas: «Las boletas planchadas son un indicio inequívoco de fraude». Incluso recordó que este fenómeno apareció en menor escala durante las elecciones federales de 2024 y volvió a presentarse con mayor fuerza durante la elección judicial de 2025.

Y los números hacen difícil tomárselo como una anécdota.

Durante la elección judicial de 2025, el INE dejó sin efectos los resultados de 818 casillas por distintas irregularidades, OCHOCIENTAS. En 476 de ellas se encontraron precisamente boletas sin dobleces. Es decir, el Instituto ya tuvo enfrente el problema, reconoció su gravedad y actuó contra él.

Pero para 2027 decidió otra cosa.

El 3 de septiembre de 2026, por siete votos contra cuatro, el Consejo General aprobó que cuando aparezca una boleta planchada durante los recuentos se documente, se reserve y posteriormente sea el Consejo Distrital quien determine, de manera expresa y motivada, si esa boleta entra o no al cómputo. La propuesta de desechar automáticamente las papeletas que no mostraran señales de haber pasado por la urna quedó fuera y ahí empieza el problema.

Porque una elección nacional no debería depender de interpretaciones distintas en cientos de consejos distritales sobre una anomalía que el propio INE ya conoce. Una boleta idéntica podría terminar fuera del cómputo en un distrito y dentro en otro. La certeza electoral, esa palabra que el Instituto utiliza hasta desgastarla en comunicados, debería significar precisamente lo contrario: una regla clara ante una misma irregularidad.

Más inquietante todavía es el contexto político. ¿Y si los que deciden están comprados?

Durante la discusión, representantes del PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y Somos anunciaron impugnaciones ante el Tribunal Electoral. El representante del PRI acusó directamente que la modificación abría la puerta a convalidar boletas planchadas, mientras la representación de Morena salió a confrontar los señalamientos. ¿Por qué les importa tanto que se abrá ese chiquero? ¿Ya tienen a los puercos listos? ¿Ya no basta regalar dinero o hacer campañas anticipadas a plena luz del día, burlándose de la inteligencia ciudadana?

Morena llegará a 2027 como el partido en el poder federal y con una enorme estructura política y territorial. En ese escenario, cualquier decisión del árbitro electoral que reduzca controles frente a una irregularidad previamente documentada merece ser examinada con lupa, independientemente de quién gobierne.

Y aquí ocurre exactamente eso.

En 2025, encontrar cientos de boletas sin doblez fue suficientemente grave para retirar del cómputo resultados de casillas. En 2026, rumbo a una elección donde estará en juego la Cámara de Diputados y numerosos gobiernos estatales, el INE decidió que una boleta bajo esas mismas condiciones pueda llegar hasta una deliberación para determinar si se cuenta. Extraña evolución.

Durante décadas México construyó su sistema electoral tratando de cerrar rendijas al fraude. Ahora parece descubrir una vocación burocrática por discutir cuánto debe abrirse cada una.

No hace falta imaginar camionetas llenas de urnas ni regresar al México del ratón loco para entender el riesgo. Los fraudes electorales modernos no necesariamente comienzan el día de la elección. Pueden comenzar mucho antes, cuando las reglas dejan zonas grises suficientes para que después todo encuentre una interpretación conveniente.

Por eso la sospecha sobre el INE no nace únicamente de la oposición ni de periodistas malpensados. Nació en la propia mesa del Consejo General.

Uuc-kib Espadas lo dijo sin pelos en la lengua: «Una boleta planchada dentro de una urna es un síntoma de fraude».

Entonces la solución debería ser extraordinariamente sencilla: si físicamente una boleta no pudo seguir el procedimiento ordinario de votación, que no se cuente hasta que exista certeza jurídica de su autenticidad.

Pero el INE eligió el laberinto.

¿por qué están dejando abierta una puerta que ya saben por dónde puede entrar el fraude? Eso, mis amigos, es lo que tenemos que evitar.

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Álex Cazarín

Desde 2019 soy reportero de calle, a pie, de colonias y lugares cercanos. A partir de 2023, soy titular del medio Nota Roja Digital Sureste, especializado en la cobertura de la nota policiaca en el sureste del estado de Veracruz.

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