*El artículo 7 de la Ley General de Educación establece que ninguna aportación puede convertirse en condición para recibir el servicio educativo.
*Si las autoridades educativas buscan que las familias dejen de aportar recursos, entonces ¿el presupuesto de las escuelas alcanza realmente para cubrir todas las necesidades cotidianas de cada escuela?
Álex Cazarín
Las Choapas, Ver.– La colocación de una circular de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) en la escuela primaria Emiliano Zapata de Las Choapas, volvió a poner sobre la mesa un tema que cada inicio de ciclo escolar genera discusión entre padres de familia: las llamadas cuotas escolares.

El documento, emitido por la Subsecretaría de Educación Básica, recuerda que la educación pública es gratuita y que ninguna escuela puede condicionar la inscripción, el acceso al plantel, la aplicación de evaluaciones o la entrega de documentos al pago de cuotas o aportaciones económicas.
Y en eso la ley es clara. El artículo 7 de la Ley General de Educación establece que ninguna aportación puede convertirse en condición para recibir el servicio educativo. Sin embargo, la misma legislación también reconoce que pueden existir donaciones o aportaciones voluntarias, siempre que no sean obligatorias y que existan mecanismos para transparentar su destino y aplicación. (Gaceta Parlamentaria)
El asunto, sin embargo, tiene otra cara que pocas veces se discute, ya que muchas escuelas públicas de Las Choapas enfrentan necesidades constantes de mantenimiento y operación. Pintura, reparación de baños, bombas de agua, ventiladores, instalaciones eléctricas, chapas, limpieza, podado de áreas verdes o pequeñas reparaciones terminan, en numerosos casos, siendo solventadas con cooperaciones de los propios padres.
Por eso, más que demonizar automáticamente cualquier aportación económica, podría valer la pena diferenciar entre una cuota obligatoria, que resulta ilegal cuando condiciona el derecho a estudiar, y una cooperación verdaderamente voluntaria, transparente y destinada al mantenimiento del plantel.
También existe el otro extremo, pues una aportación deja de ser voluntaria cuando se fija una cantidad obligatoria, se presiona a los padres para pagarla o se señala a los alumnos cuyas familias no tienen posibilidades económicas. Tampoco debería aceptarse que se recaude dinero sin informar cuánto ingresó y en qué fue utilizado.
Pero eliminar o descalificar cualquier cooperación tampoco resuelve automáticamente las carencias de los planteles. Si las autoridades educativas buscan que las familias dejen de aportar recursos, entonces ¿el presupuesto de las escuelas alcanza realmente para cubrir todas las necesidades cotidianas de cada escuela?

La propia SEV inició el ciclo escolar 2026-2027 el pasado 31 de agosto bajo el calendario oficial establecido para educación básica en Veracruz. (Secretaría de Educación de Veracruz) Ahora, con la circular colocada en planteles como la Emiliano Zapata, el tema vuelve a generar opiniones encontradas.
En Las Choapas, donde muchas escuelas arrastran necesidades materiales desde hace años, vale la pena abrir el debate sin extremos.
¿Está usted de acuerdo con que desaparezcan completamente las cooperaciones escolares? ¿Considera válido que los padres aporten voluntariamente cuando existe transparencia y el dinero se utiliza para mejorar la escuela? ¿O todo el mantenimiento debería ser cubierto exclusivamente por el gobierno?