*Que Rocío Nahle haya decidido recorrer los hospitales de Veracruz no es una mala noticia. Al contrario: después de semanas de denuncias por falta de medicamentos, material de curación y equipo, alguien tenía que dejar el escritorio y comprobar qué está pasando dentro de las unidades médicas.
*Como lo mencioné hace unos días en un video en vivo, no hay nada de malo que se puedan contar casos de éxito, el gran problema llega cuando quieres meter un caso de éxito por cada error por incompetencia como el caso del mes para saber si es cáncer o no o el caso de la bebé en la incubadora durmiendo entre sus propias heces, es simple y llano sentido común.
Por.- Álex Cazarín
Que Rocío Nahle haya decidido recorrer los hospitales de Veracruz no es una mala noticia. Al contrario: después de semanas de denuncias por falta de medicamentos, material de curación y equipo, alguien tenía que dejar el escritorio y comprobar qué está pasando dentro de las unidades médicas.
El problema empieza cuando todos saben que vas.
El 17 de septiembre, el propio Gobierno del Estado anunció que la gobernadora recorrerá los 61 hospitales de Veracruz para revisar infraestructura, medicamentos, material de curación y equipamiento. Es decir, directores, administradores y responsables del IMSS-Bienestar ya saben que tarde o temprano les tocará recibir la visita.
Pero ahí está el detalle, si avisas que vas, todos corren a ponerse a chambear, aunque el 50% del tiempo no hagas bien tu trabajo, todo porque «viene la gober».
Si sabes que la gobernadora llegará, hay tiempo para limpiar, acomodar, mover insumos, surtir faltantes urgentes, esconder lo que estorba y tener lista la explicación. No afirmo que esté ocurriendo en cada hospital; el problema es que el método permite que ocurra, pues ahora mágicamente hay abasto de más de 80% de medicamentos, cuando hace unos días no pasaba del 70, de acuerdo con la misma Nahe..
Resulta todavía más llamativo porque en mayo la propia gobernadora decía que recorría el estado y que, de repente, llegaba a hospitales “sin avisar”. Ese mecanismo tenía mucho más sentido si realmente quería encontrarse con la operación cotidiana y no con la versión preparada para recibir a la jefa del Ejecutivo.
Además, esta gira no es una ocurrencia y se nota, a leguas, es más que obvio.
Días antes, trabajadores del sector salud marcharon en Xalapa denunciando carencias de medicamentos e insumos; residentes del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz habían reclamado materiales para trabajar y Roberto Ramos Alor terminó envuelto en la polémica por responderles que, si no querían operar ante esas condiciones, no operaran. Posteriormente ofreció disculpas.
Ahora la gobernadora está encontrando hospitales con porcentajes distintos de abasto: oficialmente se reportaron 60 por ciento en Perote, alrededor de 84 por ciento en Tlapacoyan, 75 por ciento en medicamentos en Martínez de la Torre y 89 por ciento en Tlacotalpan. Los propios recorridos están confirmando que no existe una realidad uniforme dentro del sistema.
Por eso, visitar sirve. Pero visitar sin avisar serviría mucho más.
Cuando llegue el turno del Hospital Doctor Pedro Coronel Pérez, en Las Choapas, lo verdaderamente útil sería que la gobernadora no encuentre solamente una farmacia ordenada para la fotografía. Que pregunte cuántas recetas no fueron surtidas la semana anterior, cuánto espera un paciente por un ultrasonido, cuántas cirugías se suspendieron por falta de material y que escuche a médicos, enfermeras y pacientes sin funcionarios alrededor.
Como lo mencioné hace unos días en un video en vivo, no hay nada de malo que se puedan contar casos de éxito, el gran problema llega cuando quieres meter un caso de éxito por cada error por incompetencia como el caso de esperar un mes para saber si es cáncer o no, la pérdida de muestras de laboratorio, asaltos en el estacionamiento del nosocomio o el caso de la bebé en la incubadora durmiendo entre sus propias heces, es simple y llano sentido común.