Álex Cazarín
Coatzacoalcos, Ver.– El cambio de filas de la regidora Valeria Cortés Matus, quien llegó al cargo bajo las siglas de Morena y ahora aparece vinculada a Movimiento Ciudadano (MC), ha generado cuestionamientos sobre la congruencia política y las verdaderas motivaciones detrás de su decisión.
La edil, identificada además como sobrina de Eusebia Cortés Pérez, conocida como “Cheva” y figura cercana a grupos de poder en la región, comenzó a mostrarse públicamente en actividades relacionadas con el partido naranja, lo que muchos interpretan como un rompimiento con el movimiento que la llevó al cargo.
El viraje político no pasó desapercibido entre actores locales, quienes señalan que más que un cambio ideológico, podría tratarse de una estrategia de reposicionamiento rumbo a futuros procesos electorales. En el ámbito político del sur de Veracruz, estos movimientos suelen leerse como ajustes de conveniencia más que como decisiones basadas en principios.
Hasta el momento, la regidora no ha emitido una postura clara sobre su salida de Morena ni ha explicado si renunciará formalmente a la representación que obtuvo bajo esas siglas, lo que alimenta las dudas sobre la legitimidad de su nueva afiliación.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una práctica recurrente en la política local: funcionarios que llegan al poder con un partido y, ya en funciones, migran a otro proyecto sin rendir cuentas al electorado que respaldó una plataforma distinta.
Mientras tanto, ciudadanos cuestionan si estos cambios responden al interés público o a acuerdos políticos que poco tienen que ver con las necesidades reales de Coatzacoalcos.